Mural de Benito Juárez ubicado en el Castillo de Chapultepec

De “¡la grieta es vieja muchachos!” y reflexiones sobre el ser humano

De las cosas que aprendí de la historia de México, creo que son tres las que más me atraparon y a cualquier extranjero, supongo, le deben llamar también bastante la atención: la Independencia, la Guerra de intervención en la que sacaron a Maximiliano de Hasburgo, protagonizada por Benito Juárez, y la Revolución de 1910.

Justamente hace poco, viajando por rutas mexicanas, se dio una de esas charlas de historia con nuestro amigo Erik…ustedes me entienden. Entre mates y paisajes empezamos a recorrer la independencia mexicana. Salimos de Querétaro, uno de los lugares clave de la conspiración. La línea fue más o menos la siguiente: Se nos cruzó José Mariano Jiménez, partícipe de la independencia, ingeniero en minas (fue a parar a Guanajuato), estudió en el Colegio de Minería del DF, etc., quien de alguna manera estaba vinculado a Alexander von Humboldt. Humboldt mismo unos años antes había enseñado en ese colegio…Erik me habló de un tal Aimé Bonpland, quien se hizo famoso por la expedición botánica que con éste realizó en las Américas. Parece ser que este naturalista francés murió en Corrientes, Argentina. De México así, llegamos a Argentina.

Las cosas empezaban a dar vuelta por mi cabeza. Llegamos entonces a ese segundo gran tema de la historia mexicana: Benito Juárez, ¡Benemérito de las Américas! Y acá empieza lo que les quiero contar. No voy a hablar de Juárez como tal, eso se lo dejo a Erik.

Desde muy chico supe que en la Provincia de Buenos Aires había un partido llamado Benito Juárez, y también sabía que estaba más al sur de Tandil. Nunca significó mucho para mí más allá de la anécdota, pero eso cambió y tomó un valor muy distinto cuando supe en México (sí, ¡recién en México!) quién fue Benito Juárez. Entonces me generó una suerte de orgullo que ese lugar así se llamara. Sin embargo, no fue hasta esta última charla con Erik que me propuse cumplir la siguiente promesa: saber por qué o por quienes se llama así ese Partido (o municipio), esperando claro, encontrar algún súper patriota argentino de la talla de Juárez digamos, como para que el orgullo sea mutuo pues.

Busqué un poco y en la página del Partido me encontré con lo siguiente:

El nombre del partido de Benito Juárez fue elegido por el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Adolfo Alsina, en reconocimiento al prócer mexicano que defendió admirablemente a su país de una invasión europea en el mismo año de la creación del distrito. Si bien el partido fue creado por Ley el 31 de Octubre de 1867, tomando tierras de Necochea, la fundación del pueblo demoró algunos años más…

Y en la parte de Historia de la misma página:

Si bien los españoles habían pisado esta tierra en el siglo XVI con intenciones de fundación, el lugar comienza a tener un espacio en la historia institucional recién en el contexto de la Conquista del Desierto, cuyo objetivo era extender las fronteras agrícolas. El surgimiento del partido de Benito Juárez está así vinculado a la época de consolidación del modelo agroexportador.
Se recuerda como fecha de creación del partido el 31 de octubre de 1867, en tierras que pertenecían al distrito de Necochea, bautizándolo en honor al heroico patriota mexicano Dr. Benito Juárez, quien fuera presidente de su país, como símbolo de la amistad Argentina- Mexicana.
El primer asiento de las autoridades civiles, judiciales y de seguridad se realiza en 1861 en la estancia El Porvenir, de Mariano Roldán [1]; ya que recién en 1869 se constituye legalmente a Juárez como ciudad cabecera gestionada por vecinos.

Y como seguro les ha pasado, después de esas charlas o después de buscar algo así uno queda picado, así que ahí no terminó todo, ahí empezó…

Buscando el contexto

Si bien lo que la gente conoce como el sur de la actual Argentina, la Patagonia por ejemplo, pasó de ser del imperio español a la Argentina después de nuestra independencia (aunque nada estaba dicho todavía), no fue hasta el siglo XX que la mayoría de esos territorios pasaron de ser “territorios nacionales” a Provincias. Algo similar pasó con el sur de la provincia de Buenos Aires, pero en la segunda mitad del siglo XIX. Para la década del 30 más o menos, de 1800, el límite sur era Tandil; hasta ahí llegaba la “civilización”, el resto era “barbarie”. Lo que había hacia el sur, lo que aún no había sido “conquistado” era territorio todavía poblado por indígenas: por Tehuelches, Mapuches (conocidos también como araucanos) y Ranqueles. (Hoy se puede visitar en Tandil el fuerte Independencia que era un puesto militar para defenderse de los malones de indios)

De hecho, la ciudad en la que nací, Monte Grande (30km al sur de la Capital), fue fundada por un tal Santamarina, Enrique Santamarina en particular, quien fuera vicepresidente de la Nación por unos días de Uriburu. Su padre Ramón, fue pionero en el transporte por carreta en los 1840s desde Tandil hasta Buenos Aires. (El hermano de Enrique, Ramón II, fue presidente de la Sociedad Rural Argentina)

Mapa de la Frontera de la Zanja de Alsina

Volviendo a lo de Benito Juárez…¿Y quién era este Adolfo Alsina? Tal vez sea más conocido por la “Zanja de Alsina”, una zanja que se trazó más allá de los límites habitados de ese entonces principalmente por la provincia de Buenos Aires para evitar la entrada de los indios como malones y evitar también que estos se robasen  el ganado. En ese entonces era Ministro de guerra del presidente Avellaneda (1874 – 1880). La zanja iba a tener en total casi 700 km, pero al morir Alsina en 1877 esa forma de “conquistar” cambió, ya que fue sucedido por el Gral. Julio Argentino Roca y se preparó el terreno rápidamente para la llamada “conquista del desierto”.

Para la época en que se creó el Partido Benito Juárez (1867), Alsina era gobernador de Buenos Aires y el presidente era un tal Mitre (1862 – 1868), el de los dos pesos. Sí muchachos el tátara abuelo o algo así de los dueños del diario La Nación: ¡familias históricas si las hay! De hecho habrán escuchado sobre la maldición de los gobernadores de la provincia de Buenos Aires, ninguno después de  Bartolomé Mitre llegó a la presidencia. Mitre llegó a la presidencia no como Macri, ¡aunque les voy a decir que comparten bastante eh!

Cito del libro “Los mitos de la historia argentina II” de Felipe Pigna, de la parte “Guerra de la triple infamia”:

Tras la derrota de Rosas, Urquiza convocó a un Congreso Constituyente en Santa Fe que en mayo de 1853 sancionó la constitución nacional. Pero aunque Rosas ya no estaba, los intereses de la clase alta porteña seguían siendo los mismos y Bartolomé Mitre y Adolfo Alsina dieron un golpe de Estado conocido como la “Revolución del 11 de septiembre de 1852”, desconociendo el poder nacional de Urquiza y en defensa de los intereses exclusivos de la provincia de Buenos Aires, es decir su puerto y su aduana.

Vale aclarar que todo el comercio y por lo tanto los grandes ingresos entraban por Buenos Aires.

Esto hizo que el joven país quedara dividido en dos, por un lado la Confederación (todo lo que no era Buenos Aires, el actual centro-norte) con capital en la ciudad de Paraná y por el otro el Estado de Buenos Aires. Esta situación duró casi 10 años, hasta que en la batalla de Pavón Mitre derrotó a Urquiza y se impuso así el “modelo” de país centralista, porteño… para pocos, donde Buenos Aires era quien tenía más peso, más poder y mandaba pues, algo que evidentemente se mantuvo en el tiempo. Por supuesto que Mitre asumió en 1862 la presidencia de la nación. Así las cosas, el nuevo país se embarcó poquito después en una locura conocida como la guerra de la triple alianza (Argentina, el imperio de Brasil y Uruguay contra Paraguay entre 1865 y 1870) o trilpe infamia.

Cuando Alsina funda Benito Juárez, no había por tanto tantos militares para llevar al frente sur y seguir ampliando las fronteras de Buenos Aires, así que aunque no les faltaban ganas, esos planes de expansión debieron esperar unos 10 años.

Con Avellaneda ya como presidente, la primera idea fue que las tierras de las pampas (las nuevas, las viejas) se iban a dar a los inmigrantes para trabajarlas, para “extender las fronteras agrícolas”. A tres años de eso se cambió de idea, se aprobó una nueva ley para financiar la “campaña del desierto”, que consistía en conseguir dinero para la misma a través de títulos públicos que garantizaban a cambio las tierras “conquistadas”.

Es increíble esta famosa campaña, porque el propio Roca admite que en esas aproximadamente 15 mil leguas a conquistar ( 1 legua = 2.500 hectáreas o km cuadrados o algún estado) ¡había como 20.000 almas!

El resultado final de la repartija (porque la “hazaña” llamativamente terminó en repartija…), para que vean la tremenda concentración, da más o menos unas 42 millones de hectáreas para casi 2000 personas. 67 propietarios fueron dueños de unas 6 millones de hectáreas. Y 24 familias “patricias” tenían entre 200.000 y 2,5 millones de hectáreas cada una. Por ejemplo, uno de los grandes beneficiarios de esto fue la familia Martínez de Hoz que se quedó nada más y nada menos que con 2,5 millones de hectáreas (José Toribio Martínez de Hoz fue el primer presidente de la Sociedad Rural Argentina): ¿no será mucho che? ¿A esto se referirían con que el objetivo de la campaña era “extender las fronteras agrícolas”? Esas pocas “pobres” familias se convirtieron en dueñas de las tierras más productivas de la Argentina. Me queda cada vez más claro de dónde heredamos los problemas de “el campo”. ¡Un país para pocos!

Conclusión o algo más

¡Y bueno, con estos “patriotas” me encontré!

Dos cosas. Una, la que más me molesta, es el efecto o resultado de esta supuesta conquista en términos de la repartición de tierras y del poder que ganó el ejército, lo cual tal vez explique su posterior operatoria, y también la inevitable asociación política que surgió o se materializó entre terratenientes, militares y políticos. La otra me llama más a la reflexión: nuevamente había una oportunidad de, en todo caso, incorporar a los indios, a su cultura a lo nuevo que también se estaba formando, que llevaba poquito de existir: Argentina. ¡Sin embargo lo que ganó fue la barbarie de la supuesta civilización! En lugar de incluir, de pensar una patria para todos, de que sí es posible la concordia, el diálogo entre culturas distintas, ganó la exclusión, y no cualquier exclusión: el liso y llano exterminio a una población indígena que para la época de tal “conquista” ni representaba una verdadera amenaza. ¡20.000 almas!

Por eso finalmente es llamativo el nombre de este Partido, aunque ya parezca una excusa. Es llamativo porque seguramente había orgullo en haber triunfado ante la invasión europea a México. Orgullo de nuestra parte digo, como argentinos y más como americanos, porque considero que lo que somos es diferente a esa tradición imperial rancia que existía y existe aún hoy en Europa (…y otras partes…y otros seres humanos); y en parte hay ya cierta comprobación de esto en las razones de ser de nuestras independencias y naciones. Sin embargo cada uno de esos nuevos partidos que fueron conformando la provincia de buenos aires, y por lo tanto la Argentina (sobre todo los ganados por la “conquista del desierto”), eran el resultado de la incapacidad de actuar de manera diferente a como se había actuado, a como habían actuado los propios europeos, era como el accionar de una tradición imperial bestial dentro de una nueva nación (como en la infamia de la guerra del Paraguay) ¿Qué le pasa al hombre pues? ¿Por qué así?

Esa es en parte la ironía que quería compartir con ustedes. Que resalta más todavía, me parece a mí, si caemos en la cuenta que Benito Juárez fue el primer presidente indígena de las Américas.


NOTAS A PIE DE PÁGINA

[1] Si al menos las enciclopedias Clarín no mienten, entonces parece ser que fue ese Mariano Roldán quién le sugirió el nombre a Alsina

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Fernando Esposito

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  1. Laura Flores P 6 abril, 2016 at 10:48 pm - Reply

    Hola Fer! Me perdí un poco con los nombres, porque no estoy muy familiarizada todavía con las “facciones” a las que pertenecen los personajes históricos argentinos. Sé que Roca fue un genocida por lo de la campaña del desierto, y algo he escuchado sobre Mitre. Creo que tengo que profundizar màs con el tema, pero lo que sì me queda claro, es que finalmente los que le pusieron el nombre al partido de Benito Juàrez no entendieron a Juàrez! Y lo que dices sobre por qué el ser humano no logra distinguir la riqueza del “otro”, a mì me parece que eso es bastante difícil, hay que ser muy civilizado (paradòjicamente) para poder decir (como cierta presidenta que hoy en día està casi proscrita por los herederos de esos personajes de los que escribiste): “la patria siempre es el otro”. Creo que es màs fácil ver lo que te daña del “otro”, como por ejemplo del “otro” que significaba para ellos España, que entender a profundidad lo que significa “el otro” en toda su dimensión. Es una pregunta viejísima: “Y quién es mi prójimo?” Si no es tan difícil ser un buen samaritano si solo reconoces como prójimo a “tus iguales”, lo difícil es entender que tu prójimo son todos. Parece ser que en eso no ha cambiado mucho Argentina… algo habrá que hacer

    • Laura Flores P 6 abril, 2016 at 10:50 pm Reply

      Una cosa màs: Me queda claro que la grieta es vieja, bastante vieja… Pero no vendría mal que aclararas qué es eso de la grieta, para los que no están al tanto. Saludos!

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